Mauricio Macri: «Conducir Boca fue más difícil que gobernar el país, salvo en minoría»
“Entre la Ciudad y la Presidencia es como un abismo de simbolismo.” Mauricio Macri resumió así la distancia entre su experiencia como presidente de Boca, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Nación, durante el primer capítulo de un ciclo de entrevistas publicado el 7 de octubre.
Mauricio Macri hizo esa salvedad en el primer episodio de Decime la verdad: “Sigo creyendo que es más difícil conducir un equipo de fútbol muy popular que conducir un país, salvo que estés en minoría con el kirchnerismo en plenitud de su poder; ahí no te deja hacer nada, te bloquea todo”. Sobre Boca, resumió: “Le dejé 12 años, en los que le puse igual o más horas que a cualquier otra cosa en mi vida”.
El titular del PRO desarrolló la comparación: “Entre la Ciudad y la Presidencia es como un abismo de simbolismo. Yo pensé que eran escalones; no, esto es cuántico, porque hay algo que depositamos en el presidente y queremos idealizar, y después pasamos de vuelta a querer destruir si no estuvo a la altura de nuestra idealización o nuestra expectativa”. Macri recordó que personas conocidas de toda la vida entraban a su despacho en la Casa Rosada y les decía: “Che, pibe, soy yo. Calmate, hablame normal”.
Su paso por el Gobierno Nacional también condicionó su vida cotidiana. Macri contó: “Tuve que someterme a negociar cada minuto de mi agenda con todo mi equipo. ¿Por qué? Porque no te podés ir a visitar a tus amigos porque van a decir tal cosa; no podés ir a tal lugar… Y yo, que soy un liberal, empecé a sentir una asfixia que fue parte de lo que me hizo no querer volver a ser candidato. Es como no vivir, es como no respirar. Es muy fuerte”.
Mauricio Macri valoró su etapa como jefe de Gobierno porteño: “En cambio, la intendencia la disfruté mucho. Lo otro fue un gran honor. Pero el intendente es maravilloso porque frenás el auto y arreglás el problema. No tenés intermediarios”. Sobre el Metrobús de la 9 de Julio, dijo: “El Metrobús fue una revolución. El de la 9 de Julio fue una decisión difícil de tomar. Todo el mundo decía: ‘Esto no va a funcionar’. Después funcionó y le cambiaste la vida a más de un millón de personas: 45 minutos por día”.
Las expectativas de la gente
Macri vinculó la atención política con la economía: “La política, si no te afecta el bolsillo, hace que la gente piense: ‘estos políticos son todos iguales, son todos un desastre, no me gustan, me mienten, me roban’. Entonces es como que solamente uno focaliza cuando está en crisis su economía o cuando hay que llegar a votar”, dijo. Al hablar de justicia social, respondió: “Es un concepto. Y la tecnología te da justicia social”. Cuando le señalaron que el término estaba mal usado, agregó: “Por supuesto. Y, aparte, manipulado”. También sostuvo: “Lamentablemente, Menem fue el último Perón, y el kirchnerismo nos volvió al primer Perón: el del resentimiento, la arbitrariedad, el populismo barato, la no meritocracia, la no cultura del trabajo”.
Macri también contó que a las 6.30 Carlos Reutemann lo llamó desde Santa Fe para consultarlo sobre la propuesta de Eduardo Duhalde de asumir la Presidencia. Dos horas y 13 minutos después, el entonces gobernador llegó a su casa y le preguntó: “¿Esto tiene salida?”. Macri respondió: “Esto ya salió. Lo que hizo Remes generó superávits gemelos. La Argentina sale”. Le dijo que prefería ser jefe de Gobierno y que, si perdía, iría con él; también se ofreció a armarle el equipo. Al día siguiente, Reutemann volvió a llamarlo: “Commendatore, me bajé. Me bajé. No se puede”.
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