La investigación se llevó a cabo a través de un test de alcoholemia con 83 adultos heterosexuales, a los que se les preguntó cuánto alcohol habían consumido.  

A continuación, se les mostraron a los participantes vídeos de personas (tanto del sexo opuesto como del mismo sexo) bebiendo en un bar y hablando con un camarero.

Después del clip, a los participantes se les hicieron una serie de preguntas sobre las personas que aparecían en el vídeo, desde si les comprarían una bebida hasta si tendrían sexo con ellas.

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