Una vez más, las fuerzas de seguridad fueron utilizadas de manera desproporcionada para reprimir a jubilados que se manifestaban pacíficamente en las puertas del Congreso. En el marco del protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich, la protesta terminó con un despliegue policial excesivo y una feroz represión.

Cada miércoles, los jubilados salen a las calles para reclamar por sus derechos, pero esta vez, la respuesta del gobierno fue una violenta dispersión. Mientras cientos de personas protestaban sin incidentes, la Policía avanzó sobre ellos en la avenida Rivadavia, empujándolos y bloqueando su paso. Antes de las 18 horas, el operativo escaló y las fuerzas de seguridad comenzaron a lanzar gases lacrimógenos, obligando a los manifestantes a replegarse en las veredas.

El momento más alarmante se produjo cuando una mujer, afectada por los gases, cayó desmayada en la vereda. Según el periodista Nicolás Munafó, testigo del hecho, los agentes continuaron lanzando gas incluso mientras ella permanecía en el suelo, evidenciando la brutalidad de la represión.

Las imágenes transmitidas por C5N muestran claramente la secuencia de los hechos: el avance violento de la Policía, los gases dispersando a los manifestantes y la mujer desvaneciéndose mientras las fuerzas de seguridad mantenían su ofensiva.

La movilización de este miércoles no solo incluyó a jubilados, sino también a trabajadores de la salud y a integrantes de la Asamblea Antifascista, quienes se sumaron en rechazo a las políticas del gobierno nacional. Pese a la represión, los manifestantes resistieron y lograron rodear el Congreso, haciendo visible su reclamo.

Los jubilados, uno de los sectores más castigados por el ajuste económico, continúan exigiendo respuestas en un contexto de creciente crisis social. En esta ocasión, la protesta fue aún más masiva debido al malestar generalizado, agravado por el escándalo de la estafa con criptomonedas que sacude al oficialismo.

A pesar del despliegue represivo ordenado por Bullrich, la manifestación se sostuvo hasta el final, dejando un saldo de al menos dos detenidos y una nueva muestra del uso de la fuerza como mecanismo para sofocar la protesta social.

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