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El Gobierno nacional lanza la última ofensiva en el Congreso para intentar acordar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel GarcÃa-Mansilla
El Poder Ejecutivo apuesta a fondo para evitar el naufragio de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel GarcÃa-Mansilla. Con ambos expedientes listos para ser tratados en el recinto del Senado y con una mayorÃa agravada difÃcil de alcanzar, el Gobierno inició una ronda de contactos polÃticos para reabrir el diálogo con distintos bloques, incluido el kirchnerismo.
La decisión de la vicepresidente Victoria Villarruel de posponer la sesión, originalmente prevista para este jueves, fue clave: otorgó a la Casa Rosada una ventana de dos semanas para intentar alcanzar un acuerdo. En ese tiempo, los operadores judiciales del oficialismo intentarán cerrar un paquete más amplio de negociaciones que incluya otras designaciones pendientes, como la Procuración General, la DefensorÃa del Pueblo y más de 140 cargos en el Poder Judicial.
Lijo, eje de la tensión polÃtica
A diferencia de GarcÃa-Mansilla, quien ya juró y forma parte de la Corte, Lijo aún no fue habilitado a asumir. Esto genera una tensión extra para el oficialismo, que enfrenta el rechazo de varios sectores, incluso de algunos aliados. La jugada de haber avanzado con los nombramientos vÃa decreto encendió las alarmas en el Senado, donde muchos legisladores anticiparon que podrÃan rechazar los pliegos como gesto polÃtico ante lo que consideran una maniobra polÃtica, mas no inconstitucional.
Desde el oficialismo advierten que no cederán ante la posibilidad de retirar los nombres propuestos, especialmente el de GarcÃa-Mansilla. La intención es sostener la propuesta original y negociar sobre el resto del paquete judicial como vÃa para destrabar el conflicto.
Negociaciones bajo presión
El nombramiento de Lijo no solo enfrenta resistencias por motivos polÃticos: su peso dentro de Comodoro Py, su cercanÃa con Ricardo Lorenzetti y el vÃnculo con la jueza MarÃa Servini —quien quedó a cargo de la causa $LIBRA— también generan divisiones internas. Mientras tanto, el Gobierno observa con atención la reciente fractura del bloque de Unión por la Patria (UxP) en el Senado, donde cuatro legisladores formaron un nuevo espacio, «Convicción Federal». Esta escisión podrÃa alterar el mapa de votaciones y jugar en favor del oficialismo.
La postergación de la sesión la negoció Villarruel con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Aunque mantiene tensiones con otros funcionarios, la vice logró sintonizar con Balcarce 50 y evitar un tratamiento anticipado que habrÃa expuesto al oficialismo a una derrota segura.
Riesgos institucionales en puerta
Los pliegos tienen dictamen favorable desde hace semanas, pero el contexto polÃtico y judicial es cada vez más adverso. El caso $LIBRA, la controversia por el procedimiento de los nombramientos y la falta de apoyo mayoritario configuran un escenario de alta incertidumbre. En paralelo, la Corte Suprema se muestra cautelosa: le tomó juramento a GarcÃa-Mansilla, pero no habilitó la licencia extraordinaria para Lijo, lo que impide que asuma sin dejar su actual juzgado.
A pesar de las resistencias, en la Casa Rosada insisten en que no retirarán a Lijo. La próxima sesión será decisiva: el Gobierno buscará cerrar filas con los bloques aliados y volver a tender puentes con la oposición para evitar un nuevo traspié institucional.















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