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Eduardo Belliboni fue enviado a juicio oral por extorsionar a beneficiarios de planes sociales
El lÃder del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, fue enviado a juicio oral por extorsionar a beneficiarios del plan Potenciar Trabajo y defraudar al Estado. Precisamente se lo acusa de los delitos de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, amenazas y extorsión «sobre miles de personas» que debÃan percibir fondos estatales.
Después del pedido de la fiscalÃa, el juez federal Sebastián Casanello cerró la investigación y elevó a juicio oral al dirigente social, a quien definieron como el lÃder de esta «estructura criminal» por encima de JeremÃas Cantero, Gianna Puppo y Elizabeth del Carmen Palma en el ámbito nacional. En el plano de la Ciudad de Buenos Aires participaban también MarÃa Isolda Dotti, Iván Ezequiel Candotti y Gustavo Vásquez
La acusación contra Eduardo Belliboni
La fiscalÃa sostiene que el lÃder sindical, entre junio de 2020 y marzo de 2024, montó una «una matriz delictiva para extorsionar y coaccionar a personas con alta vulnerabilidad social y económica». En la investigación afirman que tenÃan el manejo de 65.000 planes sociales, a los cuales les sustraÃan una parte del dinero público para mantener al Polo Obrero y les quitaban dinero en caso de no asistir a las marchas organizadas por el espacio.
El dictamen señaló que esa maniobra «les permitió obtener importantes sumas de dinero, siendo que la recaudación esperada solamente para el perÃodo comprendido entre agosto de 2023 y febrero de 2024 era mayor a 313 millones de pesos«. También indicaron que a través del ex Ministerio de Desarrollo Social, el Polo Obrero recibió fondos para proyectos de formación laboral de personas que fueron desviados en «beneficio propio mediante el uso de más de un centenar de facturas apócrifas, simulando que se trataban de gastos vinculados a la implementación de la polÃtica social señalada».
Asà recaudaba Belliboni el dinero de los planes sociales
Tras una serie de allanamientos e investigaciones, encontraron que el Polo Obrero tenÃa un sistema de control que permitÃa identificar quiénes asistieron y quiénes faltaron a las marchas. En base a esto, les otorgaban más o menos dinero, mientras que habÃa personas que recibÃan casi el doble de la asignación si cumplÃan con una serie de tareas demandadas por Eduardo Belliboni u otro dirigente de alto rango.
Junto con los listados de asistencia, en distintos domicilios allanados la Justicia encontró documentos que detallaban sanciones aplicadas a quienes no participaban de las marchas. Entre las penalidades registradas, se mencionan descuentos en el dinero recibido por los beneficiarios del Potenciar Trabajo, lo que refuerza la hipótesis de que existÃa un mecanismo de coacción para garantizar la presencia en las movilizaciones.
Además, uno de los papeles encontrados detalla que quienes tenÃan varias inasistencias podÃan ser desplazados de la organización, por lo que no cobrarÃan más el plan Potenciar Trabajo o que les reducirÃan la ayuda económica otorgada por medio del Polo Obrero. Esto sirvió como prueba para demostrar que habÃa un sistema extorsivo que estaba institucionalizado dentro de la estructura de la agrupación.
Por último, los fiscales incorporaron correos electrónicos y mensajes de WhatsApp en la que los referentes del Polo Obrero daban instrucciones sobre cómo actuar en las movilizaciones. Estos intercambios dejan en claro que la asistencia era obligatoria y que su incumplimiento exponÃa a los beneficiarios a sanciones, según informó TN.
Los vulnerables categorizados
A su vez, Eduardo Belliboni y su organización «clasificaban» a los beneficiarios de los planes sociales, según consta en el expediente. En lo más alto están los «beneficiarios especiales», quienes recibÃan hasta el doble de la prestación a cambio de asistencia y puntualidad a las movilizaciones y otras tareas, como trabajos comunitarios o difundir las bases del Polo Obrero.
Por debajo se encontraban los «beneficiarios comunes», que percibÃan la prestación social y, a cambio, se les exigÃa una parte del subsidio y su asistencia a las movilizaciones. Esa parte del subsidio era girada hacia las cuentas del Polo Obrero u otras agrupaciones que hacÃan facturas apócrifas.
En lo más bajo de la clasificación estaban las personas en «lista de espera», quienes debÃan cumplir con cierta cantidad de movilizaciones o un tiempo estipulado de asistencia a ellas para acceder al Plan Potenciar Trabajo o a los alimentos provistos por los comedores.
Según la fiscalÃa, Belliboni y su grupo «negó el acceso a la comida que el Estado repartÃa y degradó o dio de baja del Programa Potenciar Trabajo a personas carenciadas que no cumplÃan con sus exigencias ilÃcitas». De esta manera, detectaron extorsión y coacción alrededor de los planes sociales con giros de dinero hacia la central del Polo Obrero, la «Regional» y la asamblea de la agrupación.















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