Por un lado, dos tribunales obligaron a la Casa Blanca a frenar los aranceles porque consideró que el presidente se excede en sus poderes, pero luego una corte federal de apelaciones anuló uno de esos fallos y acordó preservar temporalmente muchos de esos gravámenes. Las dos resoluciones —detener los aranceles y luego suspender esa decisión— se produjeron en menos de 24 horas, un torbellino que complica la política económica del magnate.
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